Papaya, el camino a la felicidad

Por Elba Surita, la Torta Coach

Muy buenas para todes, desde mi consultorio lesbiano les saludo cordialmente. Gracias a La Cascotiada por considérarme para la redacción. Les deseo un éxito rotundo tras otro.

Si estás leyendo esto es porque posiblemente seas lesbiana, te interese del tema, o yo te caiga simpática –aunque para muchxs esto no sea así–. Porque no soy monedita de oro como para gustarle a todo el mundo. ¡Pues bien! hoy me gustaría mucho comenzar como siempre, apoyándome en la teoría Elbasuritiana que he desarrollado a lo largo de los años de comérmela. Con la cual, promovemos la lesbianidad, la lesbiandad, la lesbianés, la tortes… Bue…en fin “comerse la papaya”. Porque es el camino a la felicidad, y aseveramos que el mundo se va a salvar gracias a las tortas, camionas, marimachas, etc.

Ya que al mundo lo aquejan muchas cosas, y nosotras las tortas podemos con nuestra existencia feliz ayudarlo a ser un lugar más bello, humano y tolerante. ¡Pero atención! porque la felicidad lesbiana llega solamente si nos aceptamos como somos (bollos, bolleras, tortas, tortilleras), nos queremos tal cual somos, y salimos del horno en todos nuestros matices, variedades o grados de cocción.

Salir del horno supone visibilizarte frente al mundo social como lesbiana, tortillera, tortón, (incluida la gente heteroflexible o bicuriosa) etc. Una vez que salimos del horno y nos la comemos tranquilas, recién ahí vamos lesbianizándonos progresivamente. Para algunas es un lento y complejo camino, mientras que para otras es un tobogán acuático de placer lesbiano.

Cuando ya estás bien lesbianizada, leudada y decorada, podés ir siendo mucho más feliz. Así ésta felicidad individual, personal, propia de cada una, va a reflejarse en nuestro entorno particular para luego extenderse, y propagarse hacia la comunidad, el país, Sudamérica y así territorialmente llenamos de dulzura tortera al mundo entero teniendo como objetivo siempre la paz mundial. Porque está comprobado que una lesbiana feliz, y visiblemente torta, contagia de alegría tortona a su medio ambiente.

La torta que se hace cargo: libera, desestigmatiza, ayuda, arenga y agita a la lesbiana que está dentro del horno, a salir del mismo. Es importante nuestra labor, ya que siempre puede ser peor, y podemos encontrarnos a personas cuyo estado yo llamo: “Estado de Harina” (que es el primero de todos) cuando ni siquiera ella misma sabe que puede llegar a ser una ¡Alta Torta! A la vez es el estado en el que es más fácil y recomendable ir educándolas…así de niñas, enseñándoles que sean lo que sean y elijan lo que elijan está bien. Que se quieran, dejando atrás la culpa y los miedos que impone el sistema heteronormado, que sólo trae penas a quienes ignoran que éste mundo es capitalista y patriarcal, por ende opresor de nuestra naturaleza torta.

Es por eso que me dirijo a las lesbianas que están tapadas, que son clandestinas, que son un “bollo tímido”. A vos que estás ahí dentro del horno: ¡Salí y visibilízate TORTA! Queremos que te quieras, que se te note, que se te vea, y que se te escuche, “porque no somos amigas, algunas solamente nos comemos entre nosotras la papaya”. TENÉS QUE ESTAR ORGULLOSA de ser visiblemente torta. Cada vez que te comas una papaya estarás construyendo, poniendo un ladrillo en el castillo de tu propia felicidad (CONTRA EL MACHISMO Y EL PATRIARCADO).

Muchas Gracias por su atención.

Saludo tijeretero… ¡CON AMOR…!

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