Los reyes no nacen, se hacen

por Leo L’Outsider

Hola. Soy Leonel. Mientras les escribo los pelos de la barba se me meten en la nariz y la faja me aprieta las costillas de modo tal que mis pulmones no pueden expandirse de forma normal. No, no estoy en un hospital: soy Drag King. Esta es mi primera nota para La Cascotiada, y voy a intentar definir lo drag diciendo que es una cuestión de arte, libertad, resistencia y comunidad.

Cuando unx siente el impulso de montarse es difícil saber lo que unx quiere hacer, y con qué se va a enfrentar cuando se mire al espejo. Yo quería parecer un chico, tener barba y pecho plano. Lo hice muchas veces, encerrado y con miedo a que me vieran. Pero después vi muchas drags en los boliches y empecé a pensar qué tan cierto será eso de que la mujer es femenina y el hombre es masculino, que todo es binario y que hay roles y estéticas para cada unx. Al final me di cuenta, oh gran verdad sagrada: no hay hombre ni mujer que no sea una construcción cultural y social.

Cuando nos educan de chicxs nos dicen cuáles son las reglas que hay que seguir, qué se puede y no puede hacer, y nosotrxs lo hacemos porque mientras aparentemos normalidad menos violencia habrá, y cuanto más alejados de los parámetros binarios-cisgénero-patriarcales-heterosexuales estemos, más difícil va a ser la vida con los normados. Ser femenina y masculino es una estrategia de supervivencia social, lo dice la Butler. Mucha gente nos pedirá que ya basta de cosas raras: que nos adecuemos, que nos comportemos como debe ser, que no levantemos la voz ni cuestionemos ni hablemos ni nos expresemos excepto para repetir las mismas canciones del discurso quemado de lo políticamente correcto y la tolerancia al intolerante. En fin, que ya basta de ser nosotrxs, que seamos lo que quieren que seamos y punto.

Así que tal vez que si somos lo que quieren nos violenten menos en la calle. Pero de por sí es violento que nos impongan una vivencia determinada de género, y ya es violento que tengamos que comprar una vida prefabricada de nacés-te-criás-vas-a-la-escuela-a-la-universidad-trabajás-te-casas-tenés-hijos-te-jubilás-sufrís-morís… ¿y encima nos quieren decir cómo vestirnos, pararnos, sentarnos, caminar, interactuar, peinarnos, hablar y cuánto pelo corporal tener en nuestros cuerpos? ¿En serio…?

Montarse es mandar a la mierda todo eso. Pararse frente al espejo, ver el propio cuerpo y decir: bueno, este es mi material de trabajo, y voy a hacer con él lo que quiera, lo que sienta, lo que me pinten las ganas. Porque es mío. Y por eso digo que es liberarse: ¡del binarismo, de las máquinas de producción masiva de las mujeres femeninas y los hombres masculinos que nos estrujan para darnos forma cuando podemos ser fuego, obra de arte, monstruos! ¡Fabriquemos lo que necesitamos, usemos prótesis, creemos, convirtamos! ¡Gritemos por el altavoz que la masculinidad no es propiedad de los hombres, que la podemos usar, transformar, maltratar, ridiculizar, destrozar, performar o lo que se nos cante la regalada gana!

Ser Drag King para mí es una forma de expresar mi identidad de género (soy genderfluid, y a veces simplemente me trasvisto). Yo siempre soy Leo. No estoy “actuando como un hombre”. Sé que no es para todxs igual pero para mí es así: la identidad de unx es una mezcla entre las experiencias y las decisiones que hemos tomado y lo que lxs demás perciben de unx, que nos rebota en sus actitudes hacia nosotrxs. Yo sigo siendo le misme, porque sigo siendo le misme que ha tomado todas esas decisiones y ha tenido todas esas experiencias. Lo que cambia es que ahora tengo una barba y una faja, y la gente reacciona diferente ante mí y entonces yo reacciono diferente frente a ellxs. Pero esto nos pasa a todxs siempre que cambiamos de contexto y de interlocutores: actuamos, “roleamos” nuestra identidad de forma diferente. Al fin y al cabo, la diferencia sólo es la barba y la faja.

Montarse también es comunidad, porque la ropa que me pongo me la presta personas que respetan y acompañan mi proceso de creación estética, corporal y personal, creación que a veces se vuelve comunitaria cuando con el amor de los lazos de amistad nos intercambiamos la ropa, nos deshacemos de las masculinidades o feminidades impuestas y nos invitamos a crear(nos) en ese confortable espacio de abrazos simbólicos y corporales fraternos. Gente a la que quiero mucho me ha prestado ropa, una amiga a la que quiero mucho me ha donado ropa premiando mi masculinidad y deshaciéndose de la que le habían impuesto a ella.

Pero es comunidad también porque todo acto de resistencia es comunitario o el sistema te extermina. Y como acá estamos resistiendo una cuestión muy sistémica como es el binarismo de género y la sagrada normalidad, necesitamos generar/tener espacios donde podamos vivir sin que nos maten, así de simple. Y no digo que por salir montado de hombre inmediatamente te van a matar… pero capaz que te cagan a palos unos cuantos hijos de yuta con la mente cuadradísima y la gente bien que pasa al lado hace la vista gorda porque te lo merecés por rarito y después te meten en cana por alguna contravención (puede pasar). Hace falta el valor, la bravía de un(x) guerrerx cuir vivir cotidianamente el acoso social, salir a la calle, adentrarse en la multitud uniforme de la gente bien, de la gente normal, de la gente que juzga sólo porque puede. Hace falta valor porque hay peligro. Mejor entonces tener a nuestra espalda, soportándonos con amor, una comunidad enorme de guerrerxs cuir dispuestxs a extender las manos hacia nosotrxs en caso de necesidad.

Ser Drag King, al fin y al cabo, es hacer lo que a une se le cante la regalada gana con la masculinidad, partiendo de un cuerpo biológicamente significado como femenino. Una vez montadx, es toda una experiencia, la calle. Si performás una masculinidad medianamente “normal” te vas a dar cuenta de que la gente no te mira. Que sos un sujeto de no-violencia, y que presentís cierta complicidad con otros hombres. Cuanto menos binarix te veas, más te mira la gente con esa mirada de “este es un rarito”. Por eso unx tiene que pensar cuanta violencia simbólica, verbal y física está dispuestx a recibir y de acuerdo a eso decidir a dónde ir. Por eso es importante la comunidad.

Pero a pesar de la violencia de la sociedad (que hay que combatirla siempre como deber cívico casi), no dejen de hacerlo si quieren hacerlo. La experiencia lo vale. La experiencia libera de muchos esquemas mentales que nos han impuesto y ayuda a conocerse mejor. El proceso de montaje es hermoso, bello, como cualquier producción de obra de arte. Personalmente me gusta todo de montarme, incluso fajarme aunque me cause problemas respiratorios momentáneos. Me gusta profundamente, y espero que ustedes también se copen en intentarlo si les llama la atención. Y si les llama la atención performar masculinidad y quieren montarse, únanse a @pubizking en Facebook, y construyamos ese hermoso espacio virtual de creatividad y camaradería colectiva.

Espero que tengan una excelente semana, amigues, amigas y amigos.

ESPECIAL: Infaltables para le DragKing Moderno

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