Este maravilloso test permite descubrir la capacidad que tienen las personas para lograr lo que se proponen, pero además ayuda a potenciarla. Se basa en la afirmación de que, al ser seres sociales, los humanos establecen relaciones con otros humanos para poder realizar prácticamente todo, y con ello, alcanzar sus metas. Responda a estas sencillas preguntas y siga los tips para acceder a un mundo donde nada le limitará para lograr lo que se proponga.

1.¿Alguna vez le fue infiel a su pareja o deseó serlo?
Si es así, entonces déjeme decirle que es usted un candidato AR.
Aunque no lo crea, los deseos por compartir con más de una persona las actividades que le hacen bien, demuestra que tiene la capacidad de extender su bienestar hacia otrxs.
“Pero ¿cómo? ¿Está usted diciéndome, Sr. Pastel, que el ser infiel está bien?”. Más vale que no. El acordar con alguien algo, establecer un contrato social, y después romperlo unilateralmente jamás puede estar bien. Un ejemplo simple: si decimos que a ninguna de las partes le gusta el chocolate blanco y acto seguido hacemos una vaquita juntxs y acordamos comprar chocolate negro, pero luego yo me escapo y compro chocolate blanco, y me lo como solito y con muchas ganas: he aquí una rotura unilateral de contrato (y una estafa a mi socio). No está mal sentir deseo sexual, afectivo o intelectual por otra persona, lo que está mal es mentir. Lo primero es más bien signo de salud y significa que su afecto, ideas y placer no tienen límites, lo cual le ayuda a tener lazos fuertes con varios humanos y le permite aprender, sentir empatía y hasta emprender proyectos con más de una persona.
Consejo: no meta los cuernos, no sea hipócrita. Hable antes y apechugue las consecuencias. En el peor de los casos el contrato se romperá de común acuerdo, y en el mejor se modificará. Si aún no tiene socio entonces en un futuro, en el caso de tenerlo, especifique la cuestión del chocolate blanco: que quien comparta con usted sepa que lo comerá cuándo lo desee y cómo lo desee (y obviamente vaya sabiendo que será válido para ambas partes).
2.¿Establece usted algún tipo de jerarquía entre amigos, familia y relaciones amorosas?
Si es así, tendrá que trabajar duro para potenciar su capacidad AR. Si usted es de lxs que tachan a lxs amigxs por una persona en cuestión, sepa que -además de ser llamado “gobernao” por el común de la sociedad- está limitando sus posibilidades AR. Si quiere salir con ellxs pero se siente en el deber de permanecer con su compañerx amorosx porque este tiene “prioridad”, o si simplemente quiere quedarse con su compañerx pero no lo asume frente a sus amistades por el costo social de la eterna gastada, entonces créame que no tendrá agallas para mucho en la vida. Si no puede mantener su palabra con ellxs está rompiendo otro contrato social: el de la amistad. Si usted, por otro lado, es de los que reza “ante todo, la familia”, déjeme decirle que de nada sirve ir todos los domingos al asado familiar si le reprochan su trabajo, aspecto, identidad sexual o gusto por el flamenco. Si lo hace, sus capacidades AR van en descenso. La sangre no implica tener la obligación de sentirse bien con ellxs. Si su padre no soporta la idea de que usted coma chocolate blanco porque “en esta familia siempre se comió chocolate negro”, mándelo bien a la mierda. Y así también a todo aquel que lo haga sentir mal por querer algo que no perjudica a nadie.
Consejo: priorice a sus relaciones por el bienestar que le generen y no por el título que otorguen. Las relaciones se construyen, no vienen construidas previamente, aunque así se empeñen en enseñárnoslo. Rodéese de quienes lo apoyen en su vida y deseos. Una vez que comprenda que las relaciones son muy complejas como para ponerles límites o jerarquías, entonces sí estará listo para ser un exitoso AR.
3.¿Alguna vez se sintió cansado de sus relaciones?
Lo que determinará si usted tiene potencial AR es lo que haya hecho con eso. Si al cansarse de una relación de cualquier tipo usted decidió seguir,
así como estaba, o por el contrario arrancarla de cuajo, entonces anda flojo de AR. “Pero ¿cómo dice, Sr. Pastel? Me deja usted confundido, desorbitado, estupefacto, desconcertado, desbarajustado y salchicha”. Bueno, déjeme explicarle que, como le decía anteriormente, las relaciones no son en blanco y negro: son complejas, cambiantes. Y lo son porque así somos las personas. “Le corté porque no va más”: sepa disculpar si sentencio que es una actitud bastante esquizoide el anular a toda una persona (o varias, incluso) de su existencia como si fueran un programa que desinstala de su computadora. Los “cortes” son tan dolorosos y se habla de “duelos” porque, claro: usted acaba de matar a una persona. Pero no me refiero a “salvar” un matrimonio engendrando al cuarto hijo, ni tampoco a poner la otra mejilla porque “él ya es así”. Esas son prácticas totalmente destructivas para unx y para los demás. Me refiero a hacer uso de la complejidad y capacidad de aprendizaje y cambio que tenemos como seres humanos para generar algo mejor.
Consejo: no haga recambio, haga (r)evoluciones. Antes finalizar una relación piense bien qué es lo que le cansa o incomoda de ella, y acto seguido, piense qué es lo que podría resolverlo. No tiene sentido arrancar a personas de su vida porque algo de la relación no se da de acuerdo al contrato social establecido o esperado. Vea más allá, rescate lo que le hace bien, cáguese en los títulos y reformule sus relaciones aggiornando el contrato. Pero le repito: siempre y cuando estas personas le hagan bien. Si le hacen daño haga lo mismo que con su padre y búsquese a alguien que no tenga traumas con el chocolate blanco.
Resultado
Si algo de todo esto te instó a una –aunque sea breve- reflexión, podemos decir que pasaste el test AR con éxito. Ah… Casi olvido aclarar la abreviatura. “AR” son las siglas de Anarquía Relacional, una ideología sobre la forma de relacionarse, que nos dice que no hay jerarquías ni etiquetas o prácticas que puedan establecerse como inherentes a un tipo determinado de relación. “Pero eso es una utopía…” No, mi amigo. Los dispositivos de control social no vuelcan toda su energía en destruir utopías, sino en cosas que pueden hacerse realidad inminentemente. Sobre las relaciones humanas se nos imponen muchos controles cotidianos diciéndonos qué relaciones debemos tener y cómo: que el matrimonio sagrado, de a dos, que donde se come no se caga, que lo mío y lo tuyo, que la virginidad, que el hombre propone y la mujer dispone, que el respeto por el mayor, que el papá es la autoridad… Imagínese una sociedad en la que el deseo, el amor y las ideas no tengan dueño ni límites. Imagínese un mundo en el que le ahorrásemos la tristeza de un corte a nuestra pareja proponiéndole una nueva manera de querernos, en el que nos preocupásemos por el pibe que le pide monedas en la calle como si fuese un hermano, o en el que nos permitiésemos conocer sin límites a un extraño tanto como a un amigo, y conocer a un amigx con todos nuestros sentidos sin pensar si “corresponde” o no… Imagínese a toda la humanidad movilizada por los demás, levantándose ante quienes nos llenan de privaciones, carencias, injusticias. Imagínese. E imagínese a usted ahí.
¿Qué dice? ¿Es usted un candidato AR?
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